Bunbury o la estrella del rock social

Pasan unos minutos de las nueve de la noche, es sábado 16 de Diciembre y Enrique Bunbury regresa a Zaragoza con su “Ex Tour 17/18”, con el que va a dar fin a la parte española de su gira antes de iniciar su gira mundial que terminará con 12 fechas programadas por todo Estados Unidos.

El Pabellón “Principe Felipe” casi lleno. 8.000 personas esperan la salida de su ídolo. Gente de todas las edades, y una ilusión común que se percibe en sus rostros y en el ambiente general. Recorro el foso de fotógrafos junto al resto de medios esperando la salida del artista…

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Se encienden las luces, se vislumbra su silueta al fondo del escenario, suenan los primeros acordes y un aplauso general da la bienvenida a Bunbury. Gritos de Enriqueeee!!! Enriqueeee!!!. Y aparece en escena de blanco riguroso, (marcado con un aspa roja en la espalda, por si alguien no sabe quién es el protagonista de la noche) el Cantante, el Artista, el Héroe, el alter-ego de Elvis Presley o de David Bowie, la Estrella del Rock social, o todos ellos juntos. Y el escenario se llena. Bunbury acapara las miradas y los disparos de los fotógrafos regalándonos su repertorio ya clásico de poses.

Los primeros temas que escuchamos pertenecen a su nuevo trabajo, reconozco en ellos “La ceremonia de la confusión”, “Cuna de Caín” uno de mis preferidas, “En bandeja de Plata”, etc. Sonido potente, grueso, redondo y contundente. Una puesta en escena impecable, una estudiada imagen nos hace creer que estamos ante una estrella del rock internacional. Suenan los temas de su nuevo trabajo y, a partir de ahí, comienza a descargar sus incredulidades, sus preguntas sin respuesta, sus sentimientos recurrentes de desesperanza y su poesía sonora. Todo ello para conformar su permanente catarsis con la que ha conectado con sus fieles y menos fieles en su nuevo álbum “Expectativas”. Bunbury pasea también por sus anteriores álbumes donde destacan temas como “De todo el mundo”, “LadyBlue”, “ Infinito”. Y aprovecha el tirón de su pasado con Héroes del Silencio con temas como “Mar adentro”, “Maldito duende”, y un fallido “Héroe de Leyenda” al que su tempo no alcanza a llegar como el original. Ritmo tribal para un tema cuya versión original no deja de resonar en los oídos del público y al que noto que deja un tanto frío.

Bunbury deja atrás sus toques latinos, referencias al cabaret, al circo, etc. y se reivindica a sí mismo en su nuevo trabajo. El resultado es más español y más americano, más extranjero y más global, pero más cercano, puesto que tiene ecos de español en el exilio. Musicalmente retrocede a tiempos de su primer disco en solitario “Radical Sonora”, con la incorporación en algunos temas de sintetizadores y se aprecian nuevos ritmos, y arreglos, muy cuidados, que advierten de que algo ha cambiado. Y hacia la mitad del concierto, se dirige al público para mostrarnos su versión más reivindicativa, reclamando su derecho a manifestar su opinión sobre lo que está pasando tanto en lo político como en lo social, “Algunos piensan que mostrar tu opinión sobre temas sociales o políticos, no es parte de nuestra profesión, pero yo pienso seguir haciéndolo. Es como querer impedirte que te pronuncies en una conversación en la barra de un bar.” Y suena “En bandeja de plata” (Buscad la letra y pensad en quién os viene a la mente). Le acompaña su banda Los Santos Inocentes con la solvencia y talento de Jordi Mena a la cabeza. Y la novedad de la inclusión del saxofonista zaragozano Santiago del Campo, que ha dado matices nuevos a la banda, lo que le permite adentrarse en la búsqueda de nuevos sonidos. Un acierto total.

Tras un exitoso recorrido por presente y pasado, nos avisa del último tema del concierto y suena “Maldito duende” para locura del público, donde desciende al foso y lo interpreta literalmente sobre él, que le obliga acto seguido a los bises de rigor donde suenan, entre otros “Lady Blue”, “ De mayor” “El extranjero” y, con la propina de “La Constante” de su último trabajo, vuelve locos a aquellos que se ha ganado durante las más de 2 horas que ha durado el concierto. A nadie se le ha hecho largo. Expectativas va a ser sin duda uno de los álbumes más importantes de su carrera, y así se lo demostró al público zaragozano.

Dejamos el pabellón pensando que la mayor estrella del rock nacional… o social? No lo tengo claro, sigue siendo de Zaragoza… con el permiso de los “angelinos” o para evitar el palabro, the people who lives in L.A.

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