Covid 19: el teletrabajo se instala en nuestra casa ¿para quedarse?

El teletrabajo se instala en nuestra casa.

El confinamiento ha traído con él un aumento considerable del teletrabajo. Esta modalidad laboral, tan en auge en otros países europeos, estaba poco reconocida en nuestro país. En los últimos años, jóvenes autónomos apostaban por trabajar en su casa, aunque el crecimiento era lento y poco afianzado. Según la Encuesta de Población Activa, en 2019, tan solo un 4,8% lo hacían habitualmente, y un 3,5% de forma ocasional (El teletrabajo en España y la UE antes del COVID-19 boletín INE). Sin embargo, con la llegada del estado de alarma, teletrabajar se ha convertido en “el empleo de moda”. ¿Habrá venido para quedarse o será solo un concepto pasajero?

Trabajar en casa vs trabajar en una oficina.

El teletrabajo, o lo que es lo mismo, trabajar en casa ha tenido, hasta hace pocos años una connotación, si no negativa, de poca seriedad. Las empresas necesitaban tener en sus puestos de trabajo a los empleados. Verlos físicamente en la oficina les daba la seguridad de que cumplían con su labor. Los comerciales necesitaban del calor humano y la cercanía que da una reunión para explicar, cara a cara, las ventajas de sus productos. En muchas ocasiones, un trato o negocio se cerraba alrededor de una mesa de restaurante más que de despacho. Los propios empleados necesitaban de ciertas rutinas y horarios para reconocerse productivos.

Adaptarnos al distanciamiento social en el ámbito laboral.

Y llegó el confinamiento. Y con él, la imposibilidad de acudir físicamente al lugar de trabajo. En plena crisis, hemos tenido que adaptar nuestros negocios y puestos de trabajo y trasladarlos al ámbito del hogar. A marchas forzadas, nos hemos puesto las pilas con el ordenador portátil o el móvil. Reuniones presenciales se han sustituido por webinars de grupo, nuestro despacho se ha improvisado en el salón de casa y el traje viste ahora pantalones de pijama.

Los millennials, ¿unos visionarios?

Los jóvenes de entre 20 y 35 años se adaptan bien al trabajo remoto. Un apartamento, el rincón de una cafetería o el vagón del tren, junto a los aparatos tecnológicos de última generación y una conexión a internet estable, son todo lo que necesitan para su crecimiento profesional. Ellos tienen claro que trabajo y disfrute van de la mano, aumenta la creatividad y el espíritu artístico. Y no han necesitado de un estado de alarma para reafirmarse. Es una generación freelance, que huye de ataduras y no se plantea estar muchos años en un mismo puesto de trabajo. En muchas ocasiones, sus altos conocimientos en el campo digital los hacen imprescindibles para las grandes empresas y multinacionales, que tienen que contratarlos bajo sus “liberales” condiciones. Toda una revolución laboral en la que se invierten roles y se desmorona el arcaico concepto vertical de jefe-trabajador.

teletrabajo y creatividad
Para los millennials, teletrabajo es sinónimo de creatividad.

Ventajas del teletrabajo.

Trabajar en casa –o en cualquier otro lugar- nos gusta. Según los últimos estudios, casi el 80% de los empleados españoles optarían por teletrabajar en el hogar una vez acabado el confinamiento, aunque sus jefes, en muchos casos, no les dan esa opción. Para un autónomo es más sencillo. Instalarse en su domicilio le trae, además, una serie de ventajas económicas que inclinan rápidamente la balanza. Los costes de alquiler de local, luz, internet o transporte desaparecen, un ahorro considerable para el teletrabajador. La conciliación con la vida familiar es otro de los puntos a tener en cuenta. Los horarios son más flexibles y nos permite adaptarlos a nuestras necesidades diarias. Esto reduce considerablemente el ausentismo e incide en una mayor productividad laboral.

teletrabajo conciliacion familiar
La conciliación con la vida familiar, una de las grandes ventajas del teletrabajo.

Cuidado, teletrabajar también tiene sus desventajas.

Para que esta modalidad tan en boga funcione, es importante que el trabajador tenga un alto grado de compromiso y seriedad. El hecho de no estar “vigilados” nos puede hacer caer en el “escaqueo” de nuestras funciones. En ocasiones nos vamos al lado opuesto: la flexibilidad de horarios que tanto nos gusta puede implicar que no desconectemos nunca, y acabemos llevándonos a la cama el ordenador en vez de a la pareja!

Conclusiones:

El teletrabajo viene para quedarse. Si bien el confinamiento lo ha acelerado de manera brusca, era una fórmula que, tarde o temprano, tenía que imponerse. Las ventajas económicas, sociales y profesionales son muchas. Así que, si quieres un consejo, organiza un espacio definido en tu casa donde instalarte, crea tus propios horarios acordes a las necesidades de tu empresa, vístete como si fueses a una oficina, enciende el ordenador, activa la webcam y disfruta de esa nueva modalidad de trabajo que tanto te puede aportar!

 

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